Si el mundo está cambiando hacia la abolición de la pena de muerte, ¿porqué no también la abolición del aborto?

Este artículo es publicado por Vincenzina Santoro, y MercatorNet.com bajo la licencia de Creative Commons. Puede republicarlo o traducirlo sin costo con la atribución respectiva, para propósitos no comerciales de acuerdo con estas indicaciones. Si das clases en una universidad puedes pedir a tu departamento que haga una donación. Los medios de comunicación comercial deben contactarnos para permisos y costoAlgunos artículos en este sitio son publicados bajo términos diferentes.
El derecho a la vida, abolición de la pena de muerte, niños en conflictos armados, eliminación de todo tipo de violencia contra la mujer, empoderamiento de la mujer y los derechos de la mujer: todos éstas causas son discutidas, analizadas y adoptadas por las Naciones Unidas. Aunque nunca se hace así, todas éstas causas deberían ser aplicadas también a las etapas iniciales de la vida.
Ya que la vida comienza en el momento de la concepción, el “derecho a la vida” - como se ha consagrado en el Artículo 3 de la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas – debe ser cuidado hasta el nacimiento. Los no nacidos son seres humanos en sus etapas iniciales de formación, en camino a alcanzar la plenitud de la vida en el nacimiento. El “interrumpir el embarazo” voluntariamente, como algunos países llaman al aborto, es pronunciar la “pena de muerte” a una vida humana en sus etapas iniciales deliberadamente. ¿No es esto una forma de “conflicto armado” contra un niño en proceso de desarrollo?
Los instrumentos abortivos son armas letales utilizadas contra la vida naciente, contra un ser completamente desarmado para resistir al invasor. ¿Qué situación puede ser más combativa, hostil y violenta que el aborto contra un niño por nacer y su madre?
Una mujer se encuentra indefensa, tendida sobre una cama, inconsciente, en un ambiente clínico de muerte, sometida a “violencia” física en la forma de una invasión corpórea para terminar la misión de fertilidad que se le confía solamente a la mujer. Ya que sólo la mujer puede dar vida, es testigo del horrible desmembramiento y terminación de la vida de un niño en desarrollo.
¿Puede una mujer realmente considerar esta “elección” como un “derecho” que la hace “poderosa”?
Cuando se descubren las estadísticas del aborto, pueden ser desconcertantes. Un artículo del Economist hace un año reveló que en China faltan más de 100 millones de niñas ya sea directamente por aborto o que su existencia fue terminada de formas inefables en el momento del nacimiento. Los datos más recientes del aborto revelaron que en la ciudad de Nueva York más del 40 por ciento de los embarazos son terminados voluntariamente. Las agencias de las Naciones Unidas tales como el Fondo de Población (UNFPA), hacen campañas sin cesar por el “aborto seguro” como la solución primaria de la mortalidad en la maternidad, mientras que al mismo tiempo nunca publican datos globales completos del aborto, y no se nos ocurra pedir datos de muertes en la maternidad en aquellos lugares donde el aborto es permitido “legalmente”.
Una frase acerca de la “vida” muy oportuno y significativo fue pronunciado por un Jefe de Estado recientemente en una declaración en la ONU. El 28 de marzo del 2011, el Presidente de Italia, Giorgio Napolitano, tomó la palabra en la Asamblea General. El Presidente dijo en su declaración: “Nuestra oposición a la pena de muerte se origina en nuestra bien establecida convicción del derecho a la vida” (La Delegación Italiana estuvo al frente en la adopción de la Asamblea General de las Naciones Unidas de una resolución en el 2007 pidiendo una moratoria en la ejecución en países donde la pena de muerte es permitida).
El Presidente italiano también dijo: “En el año 1700, el filósofo italiano Cesare Beccaria hizo una pregunta sencilla: '¿Alguien ha dado a otros alguna vez el derecho de quitarle su vida?'”
Tal vez podríamos cambiar la frase para que dijera en nuestros días: “¿Tiene una mujer realmente el 'derecho a elegir' para autorizar a un aborcionista le quite la vida a un niño no nacido?” En efecto, la experiencia en Italia nos da algo que pensar ya que Italia se ha vuelto una “nación que se ha alejado del aborto”.
Si somos una cohorte de naciones que aprueba el derecho a la vida consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, y si nos acatamos por las leyes, la pena capital debería ser prohibida fundamentalmente por la aplicación de las leyes naturales – que se encuentra al origen de todas las leyes.
¿No ha llegado el momento para abortar el empoderamiento de la mujer a través del aborto?
Vincenzina Santoro es una economista internacional. Es la representante para las Naciones Unidas de la Asociación de la Familia Americana de Nueva York.
Ésta es la traducción al español de un artículo originamente publicado en MercatorNet:
This is the Spanish translation of an article first published in MercatorNet: http://www.mercatornet.com/articles/view/why_cant_the_un_be_consistent/
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